Después de presenciar la transmisión de “All you need is love” de The Beatles a través del primer satélite de comunicación; de vivir el paso del servicio postal a e-mail, del telégrafo al fax, de cambiar mis conversaciones telefónicas por el chat, mis diccionarios por la web, mis hojas de rotafolios por presentaciones en Power Point, las actas de calificaciones por envíos de archivos electrónicos (entre miles de aplicaciones de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación); estoy plenamente convencida de que las NTICs han llegado a ser parte importante de mi labor docente y muy especialmente de la interacción con mis alumnos.
Es verdad que nuestra interacción muchas veces no coincide en espacio ni en tiempo, pero también es verdad que la calidad de estas interacciones dependen, hoy mas que nunca, de la creatividad y buena intención del docente, quien debe ser modelo de los valores de convivencia, que siguen vigentes tanto en la comunicación síncrona como en la asíncrona.
Independientemente de su nivel socioeconómico, los adolescentes hacen uso diariamente del internet, ya sea como espacio social o como reservorio. Sin embargo, este uso deja mucho que desear en cuanto a su utilidad didáctica, pues suelen pasar gran parte del día (incluyendo la noche) en conversaciones (generalmente repetitivas) con amigos y compañeros que ven todos los días. Sus blogs distan mucho de llevarlos a los fines que la Web 2.0 persigue:
• Crear comunidades virtuales donde se genere conocimiento y retroalimentación
• Información dinámica en proyectos (generalmente colaborativos)
• Publicar trabajos o actividades realizadas.
Los docentes podemos utilizar la Web 2.0 como un aula adicional; en la cual se puede publicar el programa, los recursos que pueden consultar los alumnos para realizar las tareas y actividades planeadas para ellos, la rúbricas de evaluación autoevaluación para cada actividad y la evaluación misma, donde pueden agregarse observaciones o comentarios sobre sus trabajos.