Después de realizar la lectura, el punto de vista de cualquiera de nosotros sobre esta pregunta es de esperarse.
¡Por supuesto que no!
Este tipo de evaluación de los contenidos de un curso, debe ser modificada por una en la que el maestro y el mismo alumno, tanto como los otros estudiantes, puedan evaluar además un cambio de actitudes y habilidades.
El aprendizaje situado, además de referirse a la realidad concreta del problema, se refiere a las posibilidades del estudiante y a su interés por el objeto de conocimiento. Entonces, si el sujeto muestra interés y desarrolla todas sus potencialidades, podría decirse que esta en el proceso correcto, y sus resultados de aprendizaje serán positivos..
Al situar el aprendizaje dentro del interés del estudiante, se está garantizando en alguna medida que tal aprendizaje sea significativo.
Ya que las competencias no son conocimientos, ni sólo patrones de comportamiento operativo u organizacional desprovistos de pensamiento y reflexión, es lógico que deberemos evaluar esa reflexión y el desarrollo de ese pensamiento, además de la habilidad para tomar decisiones de manera conciente (con conciencia ética).
Puesto que el concepto de competencia, implica la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado con la finalidad de satisfacer necesidades, atender situaciones y resolver problemas; éstos son los elementos que debemos evaluar.
Estos elementos pueden traducirse en percepción de pensamiento, de evaluación y de acción. En la habilidad para inferir, para hacer analogías y generalizaciones y finalmente para la toma de decisiones.
Ya que el conocimiento es una construcción cognitiva y no una microestructura pre-existente en alguna parte del cerebro, su evaluación no puede darse en cantidad de conocimiento existente, sino en qué tanto y en qué forma fue construido; es decir, la organización de esquemas y su acomodo para incorporarlo (aprehenderlo).
Ya que el conocimiento es una construcción cognitiva y no una microestructura pre-existente en alguna parte del cerebro, su evaluación no puede darse en cantidad de conocimiento existente, sino en qué tanto y en qué forma fue construido; es decir, la organización de esquemas y su acomodo para incorporarlo (aprehenderlo).
En fin, debemos evaluar en nuestros estudiantes, la capacidad de adaptación y la capacidad de construirse a sí mismo, de reorganizar su propia estructura cognitiva y de readaptarse a través de sus propios procesos de asimilación y acomodación.
Ya que la mediación implica, escuchar al estudiante y responder a sus necesidades cognoscitivas, es desde ahí que debemos evaluar sus resultados de aprendizaje, no para descalificarlos, sino para retroalimentar las habilidades, actitudes y procedimientos que no hayan sido modificados durante el proceso de aprendizaje.

2 comentarios:
Estoy agregando el siguiente comentario que dí a mi compañera Minerva Aguilar, debido a que quiero incluir una propuesta de evaluación por competencias.
Hola Mine
Leí tus textos y veo que coincidimos en una gran parte de lo que es el concepto de aprendizaje. Pero ahorita estoy cayendo en cuenta que no damos una propuesta para la evaluación de los resultados de aprendizaje de nuestros alumnos. No crees que se debe operacionalizar los saberes de Delor?. Por ejemplo, dividir el 10 en cuatro: saber aprender, saber hacer, saber convivir y saber ser. ¡Qué te parece?
Lupita: La evaluación continua, las rubricas de evaluación, el análisis que haces con cada alumno sobre su evaluación y desempeño periódico , permiten evaluar al alumno en diferentes contextos, aspectos, operaciones, actitudes, etc y el pedir una carpeta de evidencias , nos permite medir el desarrollo que va teniendo el alumno, ademas de que evita caer en la subjetividad y permite tanto al alumno como al maestro reconocer las áreas a reforzar y cambiar las estratégias para aprendizajes futuros de ambos, maestro- alumno.
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